El Pentágono mantiene 9 mil soldados en la frontera con México sin fecha de retiro, con costos millonarios y amenazas, según reporta NYT
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Desde hace más de un año, el Pentágono mantiene desplegados aproximadamente 9 mil soldados en servicio activo a lo largo de más de 3 mil 200 kilómetros de la frontera suroeste de Estados Unidos, con el objetivo declarado de hacer frente a la migración irregular, el contrabando y los cárteles de la droga. Las tropas permanecen en sus posiciones —con un costo de decenas de millones de dólares cada semana— a pesar de que la administración Trump logró hace meses su objetivo principal de reducir drásticamente los cruces ilegales.
Así lo reveló un extenso reportaje publicado el 23 de junio por The New York Times, firmado por el corresponsal de seguridad nacional Eric Schmitt.
Cárteles responden: hackeos y mensajes amenazantes
Lejos de disminuir, las tensiones en la zona han escalado. Según funcionarios del Congreso citados por el Times, tras la muerte del líder cartelero conocido como El Mencho —abatido en febrero con apoyo de la CIA— militares estadounidenses descubrieron que sus teléfonos habían sido hackeados y comenzaron a recibir mensajes amenazantes.
Las patrullas militares, que operan en coordinación con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y con el ejército mexicano, han empujado a los cárteles hacia zonas montañosas más remotas para evadir la detección. Sin embargo, no se han registrado ataques con drones ni bajas entre las fuerzas estadounidenses, de acuerdo con los mandos militares consultados por el diario.

525 millones de dólares y contando
El Pentágono informó en mayo que solo los primeros cuatro meses de la operación tuvieron un costo de 525 millones de dólares, aunque el departamento se negó a revelar el monto total acumulado hasta la fecha.
El senador demócrata Jack Reed, de Rhode Island, advirtió en una audiencia reciente que la misión fronteriza estaría desviando fondos de ejercicios de entrenamiento esenciales. Según Reed, el Ejército enfrenta un déficit presupuestario de casi 2 mil millones de dólares, principalmente porque el Departamento de Seguridad Nacional no ha reembolsado los gastos generados por las misiones de apoyo fronterizo.
El debate en el Congreso
Algunos legisladores han cuestionado si estas patrullas representan el mejor uso de soldados en servicio activo, quienes de otro modo estarían entrenando para posibles despliegues en Europa del Este, el Medio Oriente o la región del Indo-Pacífico.
La representante Sara Jacobs, demócrata de California e integrante del Comité de Servicios Armados, fue una de las voces más directas durante una audiencia en marzo: “Nuestros militares no se alistaron para trabajar en el control de la inmigración, y esta maniobra política está poniendo sus vidas en riesgo”, declaró.
Tecnología y patrullas conjuntas con México
El reportaje del NYT también detalla el componente tecnológico de la misión. El ejército ha realizado más de 800 vuelos de vigilancia y reconocimiento desde el inicio de la operación, frente a los aproximadamente 160 del año anterior, con apoyo de aviones U-2, RC-135 y drones RQ-4 Global Hawk.
Por primera vez, según el Times, el ejército realizó patrullas conjuntas con soldados mexicanos utilizando radios encriptadas y láseres de alta energía para neutralizar drones operados por cárteles.
Sin salida a la vista
El Pentágono también ha designado cinco franjas de tierra a lo largo de la frontera —en California, Arizona, Nuevo México y Texas— que de facto funcionan como extensiones de bases militares estadounidenses. Los migrantes que ingresen a esas zonas pueden ser detenidos temporalmente por soldados hasta la llegada de agentes de la Patrulla Fronteriza. Hasta ahora, el ejército reporta 116 personas detenidas de esta forma.
La operación, denominada Ardent Vanguard, acaba de recibir a su tercer comandante, el general de división Curtis D. Taylor, de la Primera División Blindada, sin que exista un horizonte claro para su conclusión.









