Desde guantes quirúrgicos hasta botellas de agua, bolsas de compras y chicle, cada parte de nuestra vida diaria incluye plástico. Estos materiales representan la comodidad: su durabilidad hace que nuestra dependencia de ellos sea inextricable, pero también asfixia al medio ambiente.
Una vez que los plásticos son liberados al medio marino, las piezas grandes asfixian a la fauna silvestre y alteran hábitats frágiles como los arrecifes de coral antes de descomponerse en microplásticos tóxicos que envenenan la cadena alimentaria. Incluso cuando se han desintegrado completamente a nivel físico, sus enlaces químicos permanecen y los impactos persisten.
Hoy en día, se sabe que más de 4000 especies marinas están afectadas por los plásticos, según la Evaluación mundial de los Océanos, el único análisis del océano que considera los tres pilares del desarrollo sostenible: ambiental, económico y social.
Ian Butler, editor del informe de 1600 páginas que incluye contribuciones de más de 650 expertos, afirmó que todo el sistema marino se ve afectado: “se trata de su alimentación, su metabolismo, su función inmunológica, su crecimiento y reproducción. Los debilita y los mata, y modifica las poblaciones”.
En el Día Mundial de los Océanos, este 8 de junio, estas son cinco cosas que necesitas saber sobre los plásticos en los océanos:
1. La contaminación por plásticos en los océanos sigue aumentando
La cantidad de plástico en el océano continúa aumentando, impulsada por la mala gestión de residuos, el abandono de basura, la abrasión de microplásticos y las actividades marinas. Se estima que las emisiones de residuos plásticos alcanzan los 52,1 millones de toneladas métricas al año.
También existen diferentes patrones regionales: el abandono de basura se describe como la mayor fuente de contaminación en el Norte Global, mientras que los residuos no recolectados predominan en el Sur Global.
Estas “fugas” son las que causan tanto daño al océano. “Lo que nuestros ojos ven es la punta del iceberg”, advirtió Butler.
Los macro y microplásticos flotantes y presentes en las playas representan solo entre el 3 % y el 4 % del total de plástico oceánico, lo que significa que gran parte del problema está disperso, sumergido, fragmentado o es difícil de recuperar por otras razones.
2. Los plásticos más pequeños son la mayor incógnita
Una vez que el plástico llega al océano, no queda confinado únicamente a las playas o a las manchas flotantes de basura: se han encontrado microplásticos desde las aguas superficiales hasta las mayores profundidades oceánicas.
Se estima que existen alrededor de 24,4 billones de partículas de microplástico en las aguas superficiales de los océanos del mundo. Los microplásticos son pequeños fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros de longitud, que a menudo provienen de la degradación de objetos plásticos más grandes, y pueden provocar alteraciones en el sistema inmunológico, inflamación, disminución de las tasas de crecimiento y desequilibrios energéticos.
Sin embargo, nuestra comprensión de los nanoplásticos y de sus efectos biológicos a largo plazo sigue siendo muy limitada. Cuanto menos visible se vuelve el plástico, más difícil resulta detectarlo, monitorearlo, eliminarlo y evaluar sus riesgos. Al mismo tiempo, se vuelve más fácil para el plástico atravesar barreras biológicas naturales, como las membranas celulares.
La concentración de estos diminutos plásticos también “se amplifica a través de la cadena alimentaria: desde las criaturas más pequeñas, que son devoradas, y luego se acumula cada vez más en niveles superiores”, afirmó Butler.
3. El plástico de un solo uso es una fuente importante de basura
Los plásticos de un solo uso representan aproximadamente el 40% de la basura mundial, mientras que la pesca contribuye con alrededor del 15%, aunque los patrones varían entre países de ingresos altos y bajos.
Reducir el problema requiere disminuir la producción, promover la reutilización, replantear el diseño de los productos, mejorar la innovación en reciclaje y encontrar alternativas a los plásticos de un solo uso. La tapa unida a la botella de agua es una invención reciente bastante ingeniosa, aunque también es necesario abordar el problema de las botellas de un solo uso.
El reciclaje no debe considerarse la solución completa; el cambio más importante consiste en prevenir los residuos antes de que lleguen al océano.
En cuanto a las alternativas sostenibles al plástico, Butler señaló que “cambiar la fórmula del plástico ayuda, pero cambiar nuestra dependencia de los plásticos desechables importa más para el océano”.
4. La contaminación por plástico es un problema social y económico
Si bien la contaminación por plástico representa una amenaza significativa para los hábitats marinos, también reduce considerablemente la resiliencia de los ecosistemas, los medios de vida humanos y la seguridad alimentaria.
Los costos de la contaminación recaen fuertemente sobre los sectores dependientes del océano. El turismo, la pesca y el transporte marítimo pierden miles de millones de dólares estadounidenses cada año debido a la reducción de ingresos y a los costos de limpieza.
Las pesquerías de pequeña escala pueden ser especialmente vulnerables. La contaminación por plástico es ahora un importante desafío costero y pesquero, con posibles implicancias para la salud humana, incluida la evidencia de ingestión de plástico en 386 especies de peces marinos.
5. La prevención es clave: se necesita un tratado mundial sobre plásticos
La solución no consiste únicamente en más limpiezas de playas o más reciclaje. Según la Evaluación, las acciones también deben centrarse en reducir la producción, mejorar la ciencia de los materiales y encontrar alternativas a los plásticos de un solo uso.
Potencialmente, el método más eficaz para reducir la contaminación por plástico es mediante un acuerdo o tratado internacional. El Comité Intergubernamental de Negociación sobre la Contaminación por Plásticos, liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ( PNUMA), fue creado para desarrollar un “instrumento” internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plástico.
Después de seis años de negociaciones, no se ha alcanzado un acuerdo entre los 193 Estados miembros de la ONU.
“Algunos países sienten que ciertos tipos de restricciones los perjudican injustamente y que sus economías sufrirán de manera desproporcionada en comparación con otros países que no dependen de la fabricación de plásticos”, afirmó Butler








