Exceso de velocidad marcó el descarrilamiento en Oaxaca
El accidente del Tren Interoceánico ocurrido en Oaxaca dejó 14 personas fallecidas y marcó uno de los episodios ferroviarios más graves de los últimos años. A casi un mes del siniestro, la Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que el exceso de velocidad provocó el descarrilamiento, tras concluir el análisis de la caja negra y diversos peritajes técnicos. La autoridad presentó los resultados durante una conferencia de prensa y aclaró que la investigación descartó fallas mecánicas o estructurales.
De acuerdo con la fiscal Ernestina Godoy, el tren circulaba a una velocidad mayor a la permitida en el tramo donde ocurrió el hecho. Este dato se convirtió en el elemento central de la indagatoria, ya que las normas operativas establecían límites específicos para garantizar la seguridad de los pasajeros.
Velocidades por encima de lo permitido
Según la información oficial, el convoy ingresó a la curva del accidente a 65 kilómetros por hora, pese a que el límite autorizado era de 50 km/h. Además, los registros indicaron que en tramos rectos el tren alcanzó velocidades de hasta 111 km/h, cuando la normativa fijaba un máximo de 70 km/h.
La FGR explicó que estas cifras representan un riesgo elevado en operaciones ferroviarias. A diferencia de un vehículo convencional, un tren cuenta con mayor peso, longitud y una capacidad de frenado distinta, lo que reduce el margen de reacción ante cualquier maniobra incorrecta. Por ello, el respeto a los límites de velocidad resulta clave para evitar accidentes de gran magnitud.
Análisis técnico y revisión de la infraestructura
Durante la investigación, los peritos realizaron revisiones completas tanto a la infraestructura ferroviaria como al propio tren. En primer lugar, evaluaron la subestructura y la superestructura de la vía, sin encontrar daños o irregularidades que explicaran el descarrilamiento. Posteriormente, inspeccionaron el tren de pasajeros, compuesto por dos máquinas y cuatro coches, y confirmaron que su funcionamiento era adecuado.
Asimismo, el análisis de la caja negra permitió reconstruir la secuencia previa al siniestro. El tren transitó por al menos seis curvas anteriores a una velocidad cercana a los 52 km/h. Sin embargo, después de esos tramos, el maquinista incrementó la velocidad hasta 65 km/h y mantuvo ese ritmo al ingresar a la curva donde ocurrió el descarrilamiento.
Funcionamiento de frenos y conducta operativa
La evidencia técnica también mostró que el sistema de frenos operaba correctamente. Los registros revelaron momentos en los que el tren se detuvo por completo, lo que confirmó que no existían fallas en ese mecanismo. No obstante, antes del accidente, el maquinista realizó una maniobra de frenado y posteriormente volvió a acelerar, acción que resultó determinante para el desenlace.
Para la FGR, esta conducta reforzó la conclusión de que el personal responsable de la operación no respetó las normas establecidas. En consecuencia, la autoridad señaló que el exceso de velocidad constituyó un incumplimiento directo de los protocolos de seguridad ferroviaria.
Acción penal y seguimiento del caso
Con base en los hallazgos, la Fiscalía anunció que ejercerá acción penal por los delitos de homicidio y lesiones culposas. Este proceso se dirigirá contra el personal directamente responsable de la operación del tren al momento del accidente. La institución precisó que continuará con las diligencias necesarias para deslindar responsabilidades individuales conforme a la ley.
Finalmente, la FGR reiteró que la investigación se mantiene abierta para garantizar justicia a las víctimas y sus familias. Al mismo tiempo, las autoridades señalaron la importancia de reforzar la supervisión operativa en el sistema ferroviario, con el objetivo de prevenir hechos similares en el futuro.









