Descubierta en Hidalgo, Ambystoma quetzalcoatli es la primera salamandra fósil descrita formalmente en México y el registro más antiguo del género en el país, revelando que los ajolotes habitan México desde hace millones de años.
Investigadores de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (FES Zaragoza) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) identificaron una nueva especie fósil de ajolote en una comunidad del estado de Hidalgo. Denominada Ambystoma quetzalcoatli, se trata de la primera especie fósil de salamandra descrita formalmente en México y del registro más antiguo conocido del género Ambystoma documentado en el país. De acuerdo con los especialistas, este descubrimiento constituye una pieza clave para comprender el origen y la evolución de la biodiversidad de la fauna mexicana actual.
El hallazgo tuvo lugar en el municipio hidalguense de Atotonilco el Grande, una región que en tiempos remotos albergó un extenso sistema lacustre de agua dulce de aproximadamente 85 kilómetros cuadrados, formado probablemente por la interrupción temporal del cauce del río Amajac. En este entorno, caracterizado por un clima templado subhúmedo, se han recuperado fósiles de numerosas plantas, diatomeas, gasterópodos, ostrácodos, escarabajos y peces. No obstante, hasta ahora los anfibios encontrados en la zona no habían sido estudiados ni descritos formalmente.
Un estudio publicado en Nature revela que la clave de los ajolotes no está en la producción de una molécula, sino en su destrucción controlada. Este mecanismo le indica a una extremidad en regeneración si debe formar un hombro o una muñeca, un plan genético que podría inspirar a la futura medicina regenerativa. WIRED conversa con James Monaghan, quien ha descifrado una pieza clave de este rompecabezas biológico.









