El polo norte magnético se mueve hacia Siberia, pero el ajuste no apunta a una catástrofe inmediata: sirve para mantener precisa la navegación global.

El campo magnético de la Tierra no está quieto: el punto hacia el que apuntan las brújulas en el hemisferio norte, conocido como polo norte magnético, se desplaza desde hace décadas desde la zona canadiense hacia Siberia. Algunos reportes hablan de un movimiento acumulado de más de 2.250 kilómetros.










